


Cuando vemos una marca como Inclúye-te, muchas veces pensamos en productos, en emprendimiento. Pero hay algo más detrás de esta marca. Hay un modelo que cambia la vida de las personas.
Inclúye-te es un proyecto que demuestra que las personas con discapacidad no solo pueden trabajar, sino también ser dueñas de su vida y tomar sus propias decisiones. Y eso es justamente lo que lo hace tan especial. Detrás de Inclúye-te está la cooperativa HortInclusiva: una organización donde entre sus diversos socios están instituciones como Fondacio y también personas con discapacidad, que no solo participan, sino que son dueños de la empresa, toman decisiones, definen rumbos y construyen juntos su futuro. Este modelo no solo genera ingresos, también crea empleo digno, autonomía, autoestima y una mejora real en la calidad de vida.
Cuando una persona es reconocida como socia, ocurre algo transformador: empieza a verse a sí misma de otra manera, cambia cómo se relaciona con los demás y también cómo la sociedad la percibe. Se siente más fuerte, con más voz y más poder. Y eso es profundamente significativo, porque no es solo un cambio individual, es un cambio real en la sociedad.
Una historia que lo refleja muy bien es la de Adrián, socio de HortInclusiva. En una ocasión debía presentar un pitch. Adrián habla más lento y el tiempo asignado no alcanzaba para que terminara. Lo interrumpieron. Pero Paula, la gerenta de la cooperativa, exigió que se respetara su derecho a terminar, considerando su discapacidad. Adrián terminó su presentación. Y no solo eso: les fue muy bien.
Ese momento dice mucho más que mil discursos. Dice que la inclusión no es solo invitar a la mesa, sino ajustar la mesa para que todas las personas puedan sentarse en igualdad. Dice que el respeto es práctico. Y que cuando se confía en las personas, cuando se les da espacio real, los resultados aparecen.
Inclúye-te no es solo una marca. Es la punta visible de que el modelo cooperativo demuestra que otro tipo de economía es posible: una donde las personas están al centro y donde el trabajo es también una herramienta de inclusión social. Unas empresas, que siendo tal, no tienen como finalidad la generación de utilidades para sus inversionistas sino que el mejoramiento de la calidad de vida de sus socios y socias.
Casos como este nos muestran por qué es tan necesario formar profesionales capaces de diseñar, gestionar y fortalecer cooperativas, con enfoque en derechos, participación y economía social y solidaria.
Ese es precisamente el propósito del Diplomado en Gestión de Cooperativas y Economía Social y Solidaria que impartimos en CIESCOOP, entregar formación sólida y aplicada para impulsar proyectos que no solo sean sostenibles, sino también justos, inclusivos y democráticos. Proyectos que, como HortInclusiva, demuestran que otro modelo económico no solo es posible, sino urgente.
Formarse en este ámbito es apostar por una economía que pone a las personas en el centro. Es decidir ser parte del cambio.
Luis Hernández A.
Francisca Cristaldo R.
Equipo de Coordinación del Diplomado en Gestión de Cooperativas y Ec. Social y Solidaria
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